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Rivera, el cerebro del Sporting en 'stand-by'
Rivera no está teniendo protagonismo con Clemente (FOTO: Cordon Press) Tras tres temporadas en Gijón, Rivera afronta un futuro incierto. El jugador manchego, líder la medular del Sporting con Preciado, no ha entrado en los planes de Clemente.
Alberto Rivera fue una de las grandes promesas salidas del Real Madrid a mediados de los años 90. Un centrocampista de enorme clase, con gran visión de juego y un punto de calma en su fútbol poco habitual en jugadores de su edad.
Debutó en Primera División con tan solo 17 años, pero como otras de las perlas madridistas no acabó de tener continuidad. Fue cedido al Numancia con el objetivo de sumar minutos. Volvería al Real Madrid en la temporada 2000/2001. Tenía 22 años y había llegado su momento. Pero no gozó de la confianza necesaria y Rivera fichó por el Olympique de Marsella.
Tampoco brilló en Francia y volvió a hacer las maletas rumbo a España. Apostó por el Levante en Segunda División y las cosas empezaron a salir bien. De la mano de Manolo Preciado volvió a demostrar su gran nivel colaborando en el ascenso a Primera del conjunto granota.
En 2005 el Betis se interesó por su servicios y Riverita no desaprovechó la oportunidad de jugar la Champions League con el equipo verdiblanco. El jugador manchego vivió sus mejores años en Sevilla. Rivera se hizo un hueco en la medular del conjunto bético y la promesa surgida del la cantera madridista eclosionó.
Un fino estilista, con gotas de genialidad, que encandiló a la afición verdiblanca durante años. Su nombre llegó a asociarse a clubes importantes a nivel europeo, tras buenas actuaciones en partidos clave. Pero el jugador manchego no dio el gran salto.
El Molinón acoge a Rivera con los brazos abiertos
El descenso del Betis a Segunda División dejó el centrocampista en una difícil situación. Tras varias temporadas de éxito con los verdiblancos debía escuchar ofertas. Manolo Preciado, artífice de su recuperación con el Levante, reclamó entonces los servicios del manchego.
Rivera aterrizó en Gijón con el fin de dotar de estilo a una medular demasiado rocosa. Rivera, en el otoño de su carrera deportiva vive dos buenas temporadas en Gijón, convirtiéndose en uno de los jugadores más regulares del Sporting. El equilibrio del equipo pasa por sus botas. Rivera asume la responsabilidad creativa del equipo asturiano, cumpliendo notablemente su objetivo.
El manchego se gana a la afición por su estilo de juego pausado y cerebral mientras el Sporting se mantiene año a año entre la élite. Sin embargo, la marcha de Preciado ha condenado al ostracismo al de Puertollano. En la hoja de ruta de Clemente para salvar al equipo no entraron jugadores como Rivera, apostando decididamente por el músculo y el pundonor.
A punto de certificarse el descenso del club, Rivera afronta un futuro incierto. Clemente no seguirá, mientras el club podría contar con el manchego. Está por ver si Rivera quiere vivir el final de su carrera en Segunda División.



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