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Elegido el mejor jugador del Mundial de 1950, Schiaffino protagonizó uno de los episodios más mÃticos de la historia del fútbol: el Maracanazo.
La historia de Juan Alberto Schiaffino (Montevideo, Uruguay, 28 de julio de 1925 - 13 de noviembre de 2002) estará ligada para siempre al Mundial de Brasil 1950 y a la final que encumbró al fútbol charrúa y les llevó a ganar su segundo mundial de fútbol, escribiendo asà uno de los episodios más representativos del deporte rey.
Antes de llegar a aquella final, Juan Alberto, más conocido como Pepe, habÃa debutado con 18 años en el Peñarol de Montevideo junto con su hermano Raúl. Ese primer año ya empezó a despuntar como uno de los mejores del equipo pese a su juventud.
Trece goles en 23 partidos eran unos números sorprendentes para un centrocampista ofensivo. Su talento no pasaba desapercibido para nadie. Comenzaron a llamarle el pequeño maestro. Un jugador con una visón de juego como pocas en la época. Desde su posición dirigÃa al equipo y aún era capaz de incorporarse al ataque demostrando una gran movilidad y conocimientos referenciales del juego.
Schiaffino era ya uno de los mejores jugadores de Uruguay y pronto fue un habitual en las convocatorias de la selección. En Peñarol, hasta 1949 no consiguió su primer tÃtulo liguero, pero fue el primero de tres más (1951, 1953 y 1954).
Seguramente el ya consagrado futbolista uruguayo hubiera ganado muchos más tÃtulos en su tierra natal, pero desde Italia tras el Mundial de Suiza de 1954, llegaron unos 100.000 euros (en aquellos años) para llevarse a Schiaffino al Milan. TenÃa 29 años y la madurez suficiente para demostrar que era uno de los mejores del mundo. Y vaya si lo demostró. Durante seis años fue el lÃder de los rossoneros, siendo el cerebro del equipo en el campo. Tres Scudettos y una Copa Latina fueron los tÃtulos cosechados en su etapa milanista.
Con 35 años, una edad para la retirada, y con la llegada de Gianni Rivera al Milan, Schiaffino salió del club. La Roma lo tentó y aceptó la oferta del equipo de la capital italiana. Dos temporadas estuvo rindiendo al máximo nivel hasta que en 1962 decidió colgar las botas, previa victoria de una Copa de Ferias la temporada anterior.
El uruguayo es considerado para muchos uno de los mejores extranjeros que ha jugado en el Calcio y la IFFHS asà lo certifica. Para este organismo, Schiaffino es el mejor jugador charrúa de toda la historia y el sexto mejor futbolista de toda Sudamérica. Estos honores se corresponden también a su papel a nivel de selecciones, por lo que seguramente será más recordado por el gran publico.
La selección que ganó a Brasil en Maracaná y cambió la historia del fútbol tenia en Schiaffino uno de sus grandes lugartenientes, que fue nombrado mejor jugador del torneo. En aquella final, Pepe marcó en el minuto 67 a pase de Ghiggia. Un auténtico golazo por la escuadra que escribió las primeras letras de oro del famoso Maracanazo. Cuatro años después y en la defensa del tÃtulo solo pudieron llegar a semifinales en un Mundial que ganó Alemania.
El director del quinteto la escuadrilla de la muerte
Schiaffino fue el organizador y creador de uno de los equipos más maravillosos que ha tenido el Peñarol de Montevideo. En este equipo dirigió, con su zurda letal, un conjunto que dominó el fútbol uruguayo durante un lustro. Schiaffino era el director del quinteto la escuadrilla de la muerte. En ese quinteto se acompañó de hombres como MÃguez, Ghiggia, Obdulio Varela y Vidal. Su elegancia y clase fue puesta al servicio del conjunto para aportar la creatividad necesaria y hacer funcionar una máquina de hacer fútbol y ganar tÃtulos que dominó el panorama del fútbol uruguayo.
Schiaffino, en su etapa como milanista 




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