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Jugadores de Leyenda: Garrincha

[17/01/2012] Toni Quintero
Garrincha, en un partido con la selección brasileñaGarrincha, en un partido con la selección brasileña (FOTO: Cordon Press)

Es sin lugar a dudas uno de los mejores jugadores que jamás haya vestido la camiseta de la selección brasileña. Perfecto técnicamente, se ganó el cariño de los aficionados por su valentía y atrevimiento a la hora de jugar. Un estilista del regate como pocos.

Messi ha ganado recientemente su tercer Balón de Oro. Más allá de galardones y reconocimientos varios, el '10' del Barça está ya dentro del olimpo futbolístico junto con los incuestionables Alfredo di Stefano, Johan Cruyff, Maradona y Pelé. A esta lista se les podrían unir otros jugadores como Franz Beckenbauer, George Best, Ronaldo o Zinedine Zidane. Y también, nuestro jugador de leyenda de esta semana: Garrincha.

Para todo el orbe futbolístico, Pelé es el gran talento brasileño de la historia, pero para los brasileños eso no es del todo cierto. Pelé era la estrella de aquel Brasil tricampeón del mundo, pero para los brasileños, equiparable al mítico Pelé, era un tal Manuel Francisco dos Santos (Magé - Río de Janeiro, 8 de octubre de 1933), conocido como Mané o Garrincha. Un futbolista genial y excéntrico a partes iguales, que conquistó el corazón de los brasileños.

Garricha ha sido uno de los extremos más habilidosos que ha tenido el fútbol, incluso para muchos, el mejor. Defender a Garricha era un autentico suplicio para los rivales, que tenían que limitarse a observar su amagos y gambeteos en la banda derecha. El atacante de la canarinha tenía una peculiaridad que le añadía mayor mérito a su juego: una pierna era seis centímetros más larga que la otra. Algo que no le impidió convertirse en uno de los mejores de todos los tiempos.

En el Botafogo ganó tres campeonatos cariocas, entre 1956 y 1966. Luego probaría suerte en en la liga colombiana, para volver al año siguiente al Flamengo. Dos años allí sin obtener títulos provocaron su marcha a Francia, ya en el ocaso de su carrera. En 1971 jugaría en el Red Star París. Un año después volvería de nuevo a Brasil para acabar su carrera en el Olaria.

Componente de una selección de ensueño

El verdadero éxito deportivo de Garrincha vino de la mano de su selección, con lo que llegaría disputar 54 partidos, perdiendo solo uno, y marcando 34 goles. En esa selección, junto a Pele, Didí, Vavá y Zagallo, formó un ataque temible que eclipsó el mundo del fútbol durante dos torneos mundiales seguidos. Los mundiales de 1958 y 1962 fueron su catapulta al estrellato internacional. Nadie regateaba como Garrincha. Nadie era tan habilidoso.

Si quizás hubiera tenido algo más de cabeza, podría haber disputado el Mundial de 1970 y haberse proclamado tricampeón junto con Pelé. Pero sus problemas con el alcohol, el tabaco, y las mujeres (se casó tres veces) y una vida llena de excentricidades le alejaron prematuramente del máximo nivel.

La mejor participación que se le recuerda a este excelente extremo con la verdeamarella tuvo lugar en el Mundial de Chile 1962. Quedó elegido mejor jugador del torneo tras marcar cuatro tantos y guiar a su selección hacia el triunfo final, con el hándicap de que Pelé estuvo gran parte del campeonato lesionado.

Un jugador que alegraba al pueblo

Siempre que se hable de fútbol brasileño, la presencia de Garrincha está presente. Entre él y Pelé se reparten el honor de ser los mejores futbolistas brasileños de la historia. Para terminar solo comentar un anécdota sobre uno de sus muchos apodos. Los aficionados le llamaban alegría do povo porque su forma de regatear y de driblar a los rivales, con espectaculares movimientos de cadera, enloquecían y maravillaban a los espectadores. Por eso se le llamaba, Alegría del pueblo.

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