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Jugadores de Leyenda: David Ginola

[07/02/2012] Aleix Mirabet
David Ginola, en un partido del EvertonDavid Ginola, en un partido en las filas del Everton (FOTO: Cordon Press)

Considerado mejor jugador del mundo por parte de Johan Cruyff en su momento, Ginola es uno de los jugadores con más talento del fútbol europeo de los años 90.

Apodado como Le Magnifique por la exquisitez de su zurda pero también de su diestra, David Ginola es un ex futbolista desconocido por muchos debido a que nunca llegó a formar parte de la plantilla de un equipo 'grande'. Sin embargo, estamos hablando de un crack de la década de los 90, de un centrocampista francés que fue considerado en su día "mejor jugador del mundo" por el ex futbolista y entrenador Johan Cruyff.

Natural de Gassin, una pequeña población situada en la provincia de Provenza-Alpes-Costa Azul, nació el 25 de enero de 1967 y debutó con solo 18 años en la Ligue 1 francesa en las filas del Sporting Toulon, donde dejó destellos de futura estrella a pesar de anotar únicamente cuatro goles en tres temporadas.

Su salida en 1988 del club que le vio debutar en la máxima competición francesa fue determinante para el desenlace de su carrera. Desembarcó en el Racing Club París, donde coincidió con Enzo Francescoli, considerado por el propio Ginola como su principal influencia en su juego y en su formación.

Tras dos años en la entidad parisina, el ex internacional francés emigró a la región de Bretaña para incorporarse a un nuevo proyecto de futuro en el Brest. A pesar de contar con futbolistas que luego llegaron a la élite del fútbol mundial como Claude Makelele, las cosas no salieron bien y el conjunto del departamento de Finisterre descendió hasta tercera división.

No obstante, Le Magnifique ya había dado suficientes muestras de su gran calidad y en verano de 1992 era pretendido por todos los grandes del país francés. El París Saint-Germain fue quien se llevó el gato al agua después de la insistencia de su entrenador Artur Jorge.

El PSG, una catapulta

La vuelta del galo a la capital francesa fue todo un éxito. Llegó acompañado del gran George Weah, que se convirtió en su aliado más peligroso llevando a cabo tres temporadas inolvidables para el PSG. La consecución de una Ligue 1 y dos Copas de Francia le avala. Pero si por algo fueron encumbrados la generación de los Ginola, Weah, Raí Souza, Valdo Filho, Paul Le Guen, Vincent Guerin y Bernard Lama fue por sus gestas europeas, en las que los principales damnificados fueron los mismísimos equipos españoles de Real Madrid y Barcelona.

En 1993 y tras la victoria del Real Madrid en el Bernabéu por 3-1 en los cuartos de final de la Copa de la UEFA, Ginola fue el encargado de asistir a Kombouaré en el 4-1 que rompía la igualada en la prórroga que forzó el cuadro merengue en la vuelta en el Parc des Princes. Sólo la Juventus del mejor Roberto Baggio, que a la postre se proclamaría campeona, fue capaz de expulsar al PSG de Europa en esa campaña. Tan solo un año después de repitió la historia, aunque esta vez en los cuartos de la Recopa, donde la conexión Ginola-Weah fue letal para completar una ida en el Bernabéu que acabó con 0-1 con tanto del liberiano a pase de Le Magnifique.

Pero dejar liquidada la Quinta del Buitre en 1994 no fue suficiente para los Ginola y compañía, que fueron los encargados de poner punto y final al periplo del Dream Team de Cruyff en 1995. PSG, com Luis Fernandez en cabeza, y Barcelona se enfrentaron en cuartos de final de la Copa de Europa. Tras un 1-1 en un Camp Nou que temía sufrir en sus carnes la misma historia que había sufrido hacía 12 meses su eterno enemigo, el presagio se cumplió a la semana siguiente en el Parque de los Príncipes. Pese a que los azulgrana se adelantaron en el marcador, el encuentro terminó con 2-1 después de que Ginola estrellara tres de los cinco balones que el cuadro local estrelló en la madera.

Noches mágicas y aciagas en el Parc des Princes

Si en la principal entidad futbolística de París fue el gran protagonista positivo junto a Weah, en la selección gala fue el gran protagonista negativo en solitario. Francia nunca olvidará aquel 17 de noviembre de 1993, en el que los Eric Cantoná, Didier Deschamps, Jean-Pierre Papin, Marcel Desailly y Bernard Lama se quedaron sin participar en el Mundial de Estados Unidos tras caer en el Parc des Princes ante Bulgaria.

En el último minuto, Ginola lanzó un centro sin destinatario que acabó en posesión de la zaga búlgara, que lanzó un rápido contraataque que culminó con el 1-2 de Kostadinov. La afición nunca perdonó a la estrella gala por ese centro sin sentido. Además, las broncas con sus compatriotas, especialmente con Cantoná y con el seleccionador Aime Jacquet, hicieron que Le Magnifique se retirara con 17 tristes participaciones con los bleus.

Un trotamundos en Inglaterra

En 1995, habiendo tocado techo con el PSG, se marchó a la Premier League en busca de nuevas experiencias. El Newcastle de Kevin Keegan pagó 500 millones de las antiguas pesetas por hacerse con sus servicios. Tras una primera campaña notable con las urracas, estuvo a punto de aterrizar en la ciudad condal dado el gran interés del Barcelona. Sin embargo, prefirió permanecer en St James Park, donde formaría un dúo temible con Alan Shearer.

La destitución de Keegan desencadenó su marcha al Tottenham, donde no consiguió nada importante a nivel colectivo. Aún así, fue en las filas de los spurs donde desplegó su mejor juego y anotó los mejores goles de su carrera. De hecho, en 1999 fue nombrado mejor jugador de la Premier.

Sus dos últimas temporadas las pasó deambulando por Inglaterra. Primero en el Aston Villa, en la temporada 2000-2001, y segundo en el Everton, donde no hizo nada más que poner punto y final a su trayectoria como futbolista.

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