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Goles con historia: Van Basten en la final de la Eurocopa de 1988
Marco Van Basten, en 1988 (FOTO: Cordon Press) Hay goles que marcan un antes y un después en la carrera de un futbolista y es por ello que en Servifutbol estrenamos hoy una sección dedicada a aquellos goles que se recordarán siempre. Uno de ellos fue el que anotó Marco Van Basten el 25 de junio de 1988 en Munich.
Era la final de la Eurocopa de 1988 en la República Federal Alemana. El estadio estaba llenó a rebosar. La Holanda de Rinus Michels se enfrentaba a la URSS de Valery Lobanovsky. Era una gran final entre dos de las mejores selecciones del mundo.
Marco van Basten fue el gran protagonista de aquel partido. Pero, si alguien le hubiese dicho antes de empezar la Eurocopa que él iba a ser el jugador más recordado de aquella competición, se hubiese echado a reír. El delantero holandés contaba esa temporada con tan solo 23 años. Sus grandes prestaciones en el Ajax el año anterior habían provocado que el Milan se hiciese con sus servicios. Era el Milan de Sacchi, nada menos.
Van Basten había empezado la Euro como suplente y contaba apenas 23 años. Tras ese gol le esperaba la historia
Sin embargo, una lesión de tobillo, hizo que se pasara casi toda la temporada sin jugar o en el banquillo. Van Basten, era una gran promesa del fútbol europeo, pero aún no había explotado. Con la selección casi no jugó durante la fase de clasificación para aquella Eurocopa. Empezaría la competición desde el banquillo. John Bosman, delantero del Ajax, sería el titular del combinado oranje.
Holanda venía de realizar un gran fútbol en la fase de clasificación. Rinus Michels trató de devolver a la selección el concepto de "fútbol total" de aquella Naranja Mecánica de los años 70. Sin embargo, el primer partido de aquella Eurocopa terminó con derrota, curiosamente ante la URSS.
Van Basten tuvo su oportunidad en el segundo partido de la fase de grupos, contra Inglaterra. Hizo tres goles. La titularidad era suya. Llegaron a semis y frente a la anfitriona, de nuevo Van Basten, y Koeman, de penalti, dieron el paso a la final a la selección orange.
Y llegó el 25 de junio. Holanda se enfrentaba de nuevo a la URSS de Protasov y Belanov. En la primera parte, Ruud Gullit adelantaría a los holandeses con un cabezazo dentro del área. En la segunda parte llegaría una de las obras maestras más grandes de la historia de este deporte. Era el minuto 54. Un balón colgado desde la banda izquierda por Arnold Mühren, sin demasiado peligro, era empalmado por Van Basten, casi sin ángulo. La tremenda potencia del disparo y la venenosa parábola del balón provocaron que Dassaev nada pudiese hacer para evitar el segundo gol de los holandeses.
Así describe aquel momento, el propio Van Basten: "Fue en la segunda mitad, y ya estaba un poco cansado. El balón me llegó de Arnold Muhren, y pensé: 'bien, puedo pararlo y tratar de hacer algo entre todos esos jugadores defensivos, o podría hacerlo de un modo más fácil, arriesgarme y disparar'. Se necesita mucha suerte con un disparo como ese. Todo fue bien. Es una de esas cosas que a veces simplemente ocurren. ( ) Fue un momento en el que pudimos decir: 'vamos 2-0, podemos ganar este partido'. Pero el entusiasmo por el gol, realmente no lo entendí. Puede verse por mi reacción. Me estaba preguntando: ¿Qué está sucediendo?".
Aquel 25 de junio en Munich, Van Basten hizo el gol con el que todos los jugadores sueñan.



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