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Estadios Miticos: El Vélodrome

[11/02/2012] Toni Quintero
El Vélodrome, durante un partido de Ligue 1 (FOTO: Olympique de Marsella)El Vélodrome, durante un partido de Ligue 1 (FOTO: Olympique de Marsella)

El estadio mítico de esta semana se ha convertido con el tiempo en una de las grandes insignias futbolísticas de Francia. Las razones: por albergar a uno de los grandes equipos de país galo; por ser la casa del único campeón de Europa francés; por haber tenido sobre su césped a los jugadores más importantes de Francia y Europa; y por supuesto, por tener una de las aficiones más fieles. Nuestro estadio mítico es...¡el Vélodrome!

En pleno corazón de Marsella, el Stade de Vélodrome, acoge a los hinchas marselleses que animan al Olympique de Marsella. Con capacidad para 60.000 espectadores, cada partido del Marsella es un rugido de furia de su afición. Una de las más incondicionales de Europa, los seguidores phocéens nunca se cansan de cantar y gritar. El apoyo a su equipo y a su club es una de las características más importantes que define a esta institución, y por extensión, a su estadio.

Bajo orígenes mundialistas

El Vélodrome es uno de los estadios más antiguos de Francia. Fue creado en 1937 para ser una de las sedes en el Mundial de fútbol de 1938, aunque también se creó una pista de ciclismo para acoger otros deportes (de ahí su nombre de Stade de Vélodrome), que sería eliminada paulatinamente. Antes de la cita mundialista, el primer partido que se jugó sobre el terreno de juego del nuevo recinto fue un duelo entre el Olympique de Marsella y el Torino. Un equipo, el italiano, que después de la guerra que asolaría Europa, se convertiría en uno de los equipos más legendarios de la historia del fútbol.

El primer partido que se jugó fue un duelo entre el Olympique de Marsella y el Torino

La ciudad de Marsella, y el Vélodrome como testigo, acogieron en ese Mundial un partido de primera fase. Pero el partido más espectacular que tendría lugar en aquella edición de la llamada Julies Rimet, sería el Italia- Brasil de semifinales, disputado también en el campo del Marsella. Para muchos, el mejor encuentro de todo el Mundial. Luego, los Azzurri levantarían el trofeo por segunda vez consecutiva.

Sesenta años más tarde, el Vélodrome volvería a acoger otra semifinal del Mundial. Sería en 1998 con Holanda y Brasil como protagonistas. Esta vez, los brasileños guardarían gran recuerdo de la capital del sur de Francia.

El bastión de los campeones de Europa

El Marsella ha sido siempre uno de los grandes equipos franceses. Nueve títulos de Ligue 1, diez Copas de Francia o dos Copas de la Liga engalanan el palmarés del equipo de la Provenza francesa, la mayoría conseguidos (exceptuando los títulos de Copa de los años 20) en el Vélodrome. Pero el título que sin duda más se recuerda es el de la Copa de Europa de 1993, donde el estadio francés se convirtió en un feudo inexpugnable para los equipos rivales.

Ese año, el Olympique contaba con uno de los mejores equipos del mundo, que bien podría ocupar un lugar entre nuestros equipos legendarios. Con el Vélodrome de fondo, los franceses arrasaron a sus rivales, y en la final del Olímpico Múnich, ante el Milan de Fabio Capello, un gol de Basile Boli daba, contra pronóstico, la orejona a los de Marsella.

Aquel equipo, visto con el paso de los años, marcó un antes y un después en la institución. El Vélodrome contempló esos años a futbolistas del nivel de Abedí Pelé, Alen Bokšić, Jocelyn Angloma, Marcel Desailly, Didier Deschamps, Fabien Barthez, y el alemán Rudi Völler. Un equipazo a la altura del estadio del Marsella.

Franck Ribery o Didier Drogba han sido también ídolos en el mismo escenario de forma más reciente.

A parte de estos jugadores, el Vélodrome tiene una larga tradición en ser santuario de lo más granado del fútbol. Nombres como Josip Skoblar, Marius Trésor, Alain Giresse, Chris Waddle, Jean-Pierre Papin o Enzo Francescoli han sido asiduos del estadio marsellés. Otras estrellas como Franck Ribéry o Didier Drogba han sido también ídolos en el mismo escenario de forma más reciente.

La solera de un estadio

El Olympique es una de los históricos de Francia, pero eso no le ha salvado de varios descensos y temporadas horribles, que a pesar de todo, no han colmado la paciencia de sus seguidores. El Vélodrome se ha mantenido siempre fiel a los colores azul y blanco, convirtiendo cada partido en un espectáculo visual y sonoro.

El mejor ambiente en un partido de fútbol en Francia se puede ver en varios sitios. Paris, Nantes o Lyon, pero sin lugar a dudas, la forma en que se vive en el Vélodrome no es superada por ninguno. Todo esto, muy por encima de los actos reprochables de violencia y racismo que han tenido como protagonistas a los sectores más ultras del Olympique de Marsella en losúltimos años. Lo cual, no resta valor para que el Stade de Vélodrome sea uno de nuestros estadios míticos.

Resultados de la Copa de Europa de 1993 en el Vélodrome:

  • Olympique de Marsella 3 - Glentoran FC 0
  • Olympique de Marsella 2 - Dinamo de Bucarest 0
  • Olympique de Marsella 6 - CSKA de Moscú 0
  • Olympique de Marsella 3 - Brujas 0
  • Olympique de Marsella 1 - Glasgow Rangers 1

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