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El Real Madrid, por las bravas
Cristiano Ronaldo, durante un partido del Real Madrid (FOTO: Cordon Press) El conjunto de Mourinho da la vuelta a un partido que tenía perdido en los minutos finales (3-2). El City sacó petróleo de sus escasas incursiones en ataque, pero terminó pagando su rácano planteamiento.
Al Real Madrid le va la marcha. Y más cuando el himno de la Champions League abre los partidos. Intensidad defensiva y acoso a la portería de Hart a través de tiros desde fuera del área. Esas fueron las consignas de Mourinho, que el equipo siguió a la perfección durante todo el encuentro.
El técnico de Setúbal sorprendió dejando a Ramos en el banquillo y dando la alternativa a Varane. Pero la declaración de intenciones fue más contundente en la zona de creación. Ni Özil, ni Modric. El elegido para enlazar con el ataque fue Khedira, dejando su puesto como escudero de Alonso al recién llegado Essien. El objetivo de este planteamiento fue claro: derribar al City a base de músculo e intensidad.
Lo más probable es que este sistema no tenga demasiada continuidad y Özil o Modric se hagan con un puesto en el once, pero la decisión de Mourinho define a su entrenador, capaz de romper con su once tipo si las cosas no pintan bien.
De esta manera, un Real Madrid con mucho corazón y poca cabeza se pasó todo el partido probando suerte desde todos los ángulos. Al final, el City debía hincar la rodilla, pero el acierto de Hart retrasó la alegría blanca hasta más de lo que los corazones de la afición madridista hubiesen deseado.
Y es que en el City estaba Yaya Toure, que amenazó a la defensa blanca con varias galopadas hasta que en la segunda parte sirvió a Dzeko un gol en bandeja. El costamarfileño fue la nota positiva de un City muy cerebral, en el polo opuesto del conjunto local. Mancini evidenció su criticado conservadurismo y a punto estuvo de tener premio. El guión del técnico italiano se cumplió a la perfección hasta el 85: contener el empuje madridista y aprovechar los contraataques y los balones parados una vez que el equipo local comenzase a desquiciarse.
Pero la pegada blanca, perdida en este inicio de temporada, hizo jirones el libreto de Mancini y terminó conquistando un partido que terminó en batalla futbolística. Conseguido el objetivo, con gol de Cristiano decisivo incluido, volverá la calma a la Casa Blanca, al menos, hasta el próximo encuentro en Vallecas.



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