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Chicos Malos: Thomas Gravesen
Gravesen siempre mostró su mal genio sobre el campo de futbol El danés ha sido uno de los jugadores del Real Madrid que más carácter ha derrochado dentro y fuera de los terrenos de juego.
Cuando Thomas Gravesen (Vejle, Dinamarca, 11 de marzo de 1976) gesticulaba sobre el terreno de juego uno no sabÃa si asustarse o reÃrse de lo que veÃa. El danés era puro nervio sobre el césped, lo cual bien saben sus rivales, pero también sus propios compañeros.
El centrocampista internacional con la selección de Dinamarca tenÃa un comportamiento nada habitual sobre el campo. Hablaba sin parar, recriminaba de forma exacerbada a compañeros, rivales o árbitros, acciones, muchas de ellas sin ninguna importancia en el desarrollo de un partido. Y como no podÃa ser de otra forma, era muy duro en las entradas que realizaba. Incluso en los entrenamientos se empleaba con excesiva dureza, lo que le costó muchos problemas con compañeros que no entendÃan que se empleara tan a fondo pudiendo lesionar a un compañero de equipo. Parece obvio que tras llegar a España le apodaran cariñosamente Shreck, apodo que no le gustaba nada. La verdad es que era como un auténtico ogro.
La carrera de Gravesen comenzó en el equipo de su ciudad natal, el Vejle BK. Tras cuatro temporadas el Hamburgo alemán lo fichó para ser el hombre defensivo y de seguridad de su centro del campo. Tres temporadas en el club bávaro, donde llegó a ser nombrado mejor extranjero de la Bundesliga, le valieron que el Everton inglés se fijara en él. Se puede decir que durante las cinco temporadas que jugó en el equipo de Liverpool, fue el amo y señor del centro del campo. Se granjeó una fama de tipo duro pero necesario para los entrenadores. En su aventura en la Premier League disputó 142 encuentros, anotando 12 goles.
Antes de abandonar las filas del Everton, Gravesen se hizo un nombre a nivel mundial en la Eurocopa de Portugal 2004. Con Dinamarca, con quien jugó 66 partidos convirtiendo 6 goles, realizó un torneo espectacular, siendo uno de los jugadores más importantes de su selección. Este papel, unido a su trayectoria en el Everton, provocó que el Real Madrid de Fabio Capello pensase su contratación. En 2005, Gravesen vestirÃa de blanco y en España todo conocerÃamos a este chico malo.
En sus inicios, Gravesen, a pesar de su semblante serio e introvertido, cayó simpático a la afición madridista. Sus primeras actuaciones fueron positivas pero a medida que se iba asentando en el equipo su carácter empezó a relucir su genio. Sus entradas cada vez eran mas brutales, sus aspavientos cada vez más frecuentes y sus enfados una constante. Poco a poco la simpatÃa inicial derivó en animadversión, también por parte de sus propios compañeros.
Gravesen se habÃa ganado la fama de gruñón. Siempre protestaba y gritaba, y siempre era él quien hacia las entradas fuertes. El danés se convirtió en un problema cuando en los entrenos, la situación empezó a ser insostenible. Capello tenÃa que recriminar dÃa sÃ,y dÃa también el Ãmpetu del mediocentro. Rubén de la Red se encaró con él, cansado de recibir entradas suyas en el entrenamiento. Aseguran que Gravesen le increpaba constantemente diciéndole que "si te quejas por esta patada, más dura será la próxima". Y los periodistas era otro de sus blancos preferidos. Existe una larga lista de profesionales de la información a los que Gravesen dirigió insultos porque no le gustaba que lo grabasen en ese momento.
La gota que colmó el vaso y la paciencia de Capello fue el incidente en Irding durante la pretemporada de 2006. Robinho y Gravesen llegaron a las manos por una dura entrada del danés. El entrenador italiano tomó la decisión de prescindir del fuerte temperamento de Gravesen y éste fue traspasado. Su destino fue el Celtic de Glasgow. Al año siguiente volverÃa cedido al Everton para terminar su trayectoria futbolÃstica en el Celtic sin apenas jugar. En enero de 2009 y sin equipo, Gravesen anunció su retirada. Con ello, decÃa adiós al fútbol uno de los jugadores más temperamentales que se recuerdan.
Minutos de televisión
Durante su época en España, Gravesen despertó antipatÃas pero también generó momentos graciosos. Su comportamiento, sus gritos, su cara y las situaciones que creaba él solo proporcionaron momentos televisivos muy divertidos. El ogro de Shreck, como no le gustaba que lo llamaran, fue protagonista de varios videos. Coger una cámara y grabar a Gravesen durante 90 minutos aseguraba un documento fÃlmico de gran valor. Aquà va un ejemplo.





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