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Chicos Malos: Oliver Kahn
Oliver Kahn, portero del Bayern Múnich durante más de una década (FOTO: Cordon Press) El portero alemán fue una de las personalidades más duras de las últimas décadas en el mundo del fútbol. Nunca se mordió la lengua y siempre mostraba en su jugadas una gran expresividad.
Ahora que los nominados al Balón de Oro 2011 son noticia en los últimos días, esta sección de Chicos Malos no se podía olvidar de uno de los jugadores que estuvo varios años entre los tres jugadores candidatos al trofeo pero que nunca lo pudo ganar, probablemente por que su posición en el terreno de juego no era la más adecuada para tal distinción.
Oliver Rolf Kahn (Karlsruhe, Alemania, 15 de junio de 1969) es considerado uno de los mejores arqueros de toda la historia. El portero alemán dejó una profunda impronta en la década de los noventa y en la primera del siglo XXI, siendo siempre un referente para su equipo y para su selección.
Pero más allá de su calidad como guardameta, totalmente incuestionable, de Kahn, o King Kahn, como lo apodaban, lo que sobresale del ex internacional germano es su carácter de tipo duro. Oliver Kahn era temido por compañeros y rivales. Una mirada del portero era capaz de infundir tanto respeto que hacía que cualquiera evitara la confrontación. Su mal genio hizo que se ganara la fama de cascarrabias, siempre serío y en medio de la polémica.
Y es quizás ese respeto, que a buen seguro se transformaba mucha veces en miedo, lo que amilanaba a muchos rivales ante la portería de Kahn, que proporcionaba una enorme seguridad bajo palos con su notoria presencia. Con su melena rubia característica, verlo en acción podía parecer ver a un león en pleno rugido.
Un portero de época
Kahn desarrolló casi toda su carrera en el Bayern Múnich. Sus primeros como profesional jugó en el club de su ciudad. Debutó en el Karlsruhe SC en 1987 y en 1994 los muniqueses lo ficharon. Hasta su retirada en 2008 el portero alemán dominó el arco del Bayern, siendo probablemente el portero más famoso de los últimos años, tanto por sus buenas actuaciones como por su carácter.
Ocho títulos de Bundesliga, 6 Copas de Alemania, 6 Copas de la Liga, 2 Champions League, una Copa de la UEFA y una Intercontinental engalanan el palmarés colectivo de este portero. A los que hay que sumar varios galardones individuales: Dos balones de bronce (1999 y 2002), Balón de Oro del Mundial 2002, tres trofeos a mejor portero del año y futbolista alemán del año en dos ocasiones.
Selección alemana
Con su selección, el papel de Kahn era el mismo que con su club. Un ogro a veces, y otras también. Con el combinado bávaroconsiguió ganar una Eurocopa (Inglaterra 1996) y un subcampeonato del mundo en 2002. Y precisamente con su selección llegó uno de sus últimos capítulos polémicos que dejaba ver el la personalidad fuerte y dura de este portentoso portero. La polémica se generó por la titularidad de Jens Lehmann en detrimento de Kahn en Mundial de 2006. Antes del Mundial ambos porteros tuvieron un cruce de declaraciones para ver quien debería ser el portero titular. Oliver Kahn lo tenía claro: "El número soy yo. En este tiempo he demostrado que soy mejor."
Siempre hablaba más de la cuenta
Cada vez que habría la boca no dejaba a nadie indiferente. Por eso decían que era amado y odiado a partes iguales. También creó otros episodios desdeñables cuando su club se enfrentó al Real Madrid en Champions League en el año 2000, asegurando que no le marcarían ningún gol. O años después, en 2007, sumándose al carro de de sus compañeros como Mark van Bommel o Salihamizdic, afirmando que los jugadores del Real Madrid se "cagaban en los pantalones".
Sin duda, Olver Kahn poseía una personalidad muy fuerte que trasmitía en el campo con su furia y eso le valió para ser temido por los delanteros rivales, lo cual unido a sus buenas mañas como cancerbero, hicieron del heredero de Seep Maier (por el cual sentía admiración) uno de los mejores guardametas de todos los tiempos.
Orígenes de un carácter tan rudo
La biografía de Oliver Kahn está escrita bajo el título: Yo. El éxito viene de adentro. Un libro donde el portero alemán explica porqué su imagen expresa tanta agresividad y ferocidad. Sus inicios fueron complicados, lo que hicieron que el jugador tuviera que hacerse muy fuerte ante las adversidades.
La historia más impactante que cuenta Kahn en su libro (y la que marcó un cambio radical en él) fue cuando tenía 18 años y empezó a entrenar con los profesionales del Karlsruher SC, los cuales le hacían la vida imposible. Tras un entrenamiento, mientras se duchaba, sintió algo caliente en una pierna y se dio cuenta que uno de sus compañeros lo estaba orinando deliberadamente. Acciones como estas marcaron el temperamento de este futbolista.





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