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Chicos Malos: Bernd Schuster

[22/09/2011] Jose Antonio Sojo
Bernd Schuster durante su etapa en el Barcelona haciendo cortes de mangasLos cortes de manga al Madrid en la final de Copa, una imagen recordada de Schuster

Un 'Ángel Rubio' jugando que era todo un carácter cuando se vestía de calle. Si fue capaz de irse del estadio en medio de una final de la Copa de Europa, que no tendría agallas de hacer...

Existen numerosas anécdotas y polémicas que a lo largo de este artículo recordaremos que revelan el controvertido carácter del ex jugador alemán Bernd Schuster (Augsburgo, 22 de diciembre de 1959). Pero si hay una que nos define realmente la dimensión de 'genio loco' e incomprendido que era, es la que se produjo el 7 de mayo de 1986, durante la disputa de la final de la Copa de Europa entre el Barcelona y el Steaua de Bucarest.

Y la palabra clave es 'durante'. Porque fue durante la disputa del partido, no después ni antes, cuando Schuster, enfadado por la decisión de Terry Venables de sustituirle con 0-0, tomó la insólita decisión de largarse para el hotel, desentendiéndose de lo que estaba ocurriendo sobre el césped del Pizjuán. De la derrota de sus compañeros en los penaltis se enteró ya en su habitación, mientras que la prórroga la siguió a través de la radio del taxi que detuvo a la puerta del estadio, con la consiguiente estupefacción del chófer que le trasladaba. "¿Pero usted no estaba jugando el partido?", le preguntó incrédulo al reconocerle...

Y es que a Schuster siempre le pudo su ego. Lo demuestra su número de internacionalidades, solo 21, impropio de uno de los mejores centrocampistas de los '80. El motivo es que, con solo 23 años, renunció a jugar con la Mannschaft por culpa de una discusión con el entrenador, Jupp Derwall, que no le eximió de un partido amistoso que coincidió con el nacimiento de su hijo. Pese a su corta carrera internacional, eso sí, Schuster posee una Eurocopa, la que ganó en 1980 dando auténticas lecciones de cómo debe moverse un organizador de juego. Allí se ganó el apodo del Ángel Rubio y fue tras ese torneo cuando el Barça se lo compró al Colonia.

Su etapa de azulgrana estuvo llena de polémicas que pronto le hicieron ganarse fama de endiosado: Apenas se relacionaba en el vestuario, tuvo 'piques' con todos sus entrenadores (Helenio, Lattek, Venables, Aragonés) pero sobre todo se las tuvo con el presidente Núñez. La ruptura entre dirigente y crack provocó una salida por la puerta de atrás que, al producirse por finalización de contrato, posibilitó que Schuster se vengara fichando por el Madrid. Un Madrid a quien, por cierto, años antes (en 1983) el alemán había dedicado tres cortes de manga cuando Marcos anotó el gol del triunfo en la final de la Copa del Rey.

Ya de blanco ganó dos Ligas y una Copa, pero también terminó saliendo escopeteado del club blanco por desavenencias con Ramón Mendonza. Igual que la vez anterior, para resarcirse se fue al principal rival, el Atlético de Madrid, completando su venganza en 1992, cuando le ganó la final de Copa a los blancos en el mismísimo Santiago Bernabéu anotando uno de los goles de falta directa (el otro lo hizo Futre). Evidentemente, Schuster celebró el éxito por todo lo alto...

Como entrenador tampoco es ningún santo

Los años pueden haber atemperado un poco el agrio carácter de Schuster, haber aminorado la frecuencia de sus bravuconadas. Pero haberlas, haylas... Su etapa como entrenador del Real Madrid lo atestigua. En apenas un año y medio, dejó 'perlas' como acusar a un árbitro de ir en su contra por ser catalán (el célebre "no hase falta desir nada más..."), abandonar la sala de prensa dejando a los periodistas con un palmo de narices o 'soltar' a pocos días de visitar el Camp Nou que era imposible ganarle al Barça, lo cual le costó el puesto. Genio y figura...

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