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Chico Malos: Paolo Di Canio

[04/12/2011] Toni Quintero
Di Canio se convirtió en toda una referencia para la afición de la LazioDi Canio se convirtió en toda una referencia para la afición de la Lazio

En un derbi Roma-Lazio fue capaz de celebrar un gol alzando el brazo derecho, simulando el saludo fascista de los años 30. De ideologia conocida por todo el mundo del fútbol, el delantero italiano siempre causó polémica.

En pocas ocasiones llegamos a conocer la ideología política de los futbolistas. Es algo que a poca gente interesa. Y algo que muy pocos profesionales del balompié muestran públicamente. Aún así, existen excepciones, y una de ellas, y la más llamativa de los últimos años es la de Paolo Di Canio (Roma, el 9 de julio de 1968), quien celebraba sus goles en el Olímpico de Roma realizando el saludo fascista a la hinchada.

Di Canio no pasará la historia por haber jugado en el Milan de Fabio Capello o por haber sido el futbolista del año en la liga escocesa. Su legado quedará en la historia del fútbol por su declaración pública y reiterada de identificarse con el fascismo y con Benito Mussolini. Algo que Di Canio nunca escondió y le valió grandes problemas extradeportivos. Por ese motivo es nuestro chico malo de la semana.

Inicios

El delantero italiano jugó en los principales equipos de Italia. Su carrera comenzó en la Lazio, club al que declararía amor eterno. Allí jugó cinco años (1985-1990), en lo que sería su primera etapa en el equipo de la ciudad de Roma.

Di Canio ficharía en 1990 por la Juventus. Tres años vistió la elástica bianconera, sin tener buenos registros goleadores pero consiguiendo ganar una Copa de la UEFA. Sin hueco en la Juve, el Nápoles se hizo con sus servicios, anotando en una temporada 5 goles en 26 partidos. En la campaña 1994/1995 el Milan de Fabio Capello, herencia del de Arrigo Sacchi, daba sus últimos coletazos. Los rossoneros contrataron a Di Canio que no cuajó en un club como el de San Siro donde tuvo problemas con muchos compañeros. A los dos años fue traspasado e iniciaba así una nueva etapa en el Reino Unido.

Este tramo en la carrera de Di Canio fue quizás el más tranquilo de su vida profesional. Desde 1996 hasta 2004, año en el que volvería a Italia, jugó en varios equipos británicos: Celtic de Glasgow, Sheffield Wednesday, West Ham y Charlton Athletic. En Inglaterra y Escocia aún recuerdan al delantero italiano no por sus actos extradeportivos, sino por sus goles.

Vuelta a Italia

Tras su paso por la Premier League, decide volver a su equipo de toda la vida, la Lazio, renunciando a una suma importante de dinero. Es en estos años donde Di Canio gana fama. En el derbi de la ciudad contra la Roma, Di Canio marcó un gol y lo celebró alzando el brazo derecho, en clara evocación al típico saludo fascista. La imagen dio la vuelta al mundo y las críticas cayeron sobre el jugador italiano. Sorprendentemente, Di Canio no se arrepintió de ello, dejando claro que lo volvería a hacer.

A pesar de sus declaraciones no volvió a hacer ese saludo. La federación italiana le suspendió con un partido y una multa de 7.000 euros. Eso sí, Di Canio continuó celebrando sus goles luciendo sus tatuajes con grabados típicos de la extrema derecha y arengando a los aficionados más ultras de la afición del Lazio. Es más, el propio Di Canio llegó a ser uno de los fundadores de un grupo de ultra derecha llamado Irriducibili, que animaba en uno de los fondos del Olímpico de Roma luciendo esvásticas y adornos fascistas.

En 2006, Di Canio abandonó la Lazio. donde era todo un ídolo para la afición, y firmó por el Cisco Roma de la cuarta división italiana, retirándose definitivamente en 2008.

Líos en los banquillos

Di Canio también se situó en el epicentro de la polémica como entrenador. En verano de 2011 asumió el cargo de técnico en el Swindon Town, equipo recién descendido a la League Two (cuarta división inglesa) y el 8 de septiembre, fue protagonista de un lamentable espectáculo en un encuentro contra el Southampton, de la Carling Cup. El conjunto dirigido por Di Canio perdió y éste la tomó con su delantero estrella, Leon Clarke, llevándoselo a los vestuarios y golpeándole en el pecho repetidas veces, a lo que el jugador respondió, lo que hizo que varios ayudantes los tuvieran que separar.

Un lío más, para este, cuanto menos, futbolista fuera de lo común.

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