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Alexis, en la encrucijada
Alexis, en un partido del Barcelona (FOTO: Cordon Press) La recuperación de Villa, el buen nivel de Pedro y la confianza de Vilanova en Tello ponen muy cara la titularidad en la delantera azulgrana. Alexis afronta esta campaña con el deber de demostrar su valía.
El delantero chileno fue una de las grandes apuestas de Guardiola. El ex técnico culé valoró al jugador, entonces en el Udinese, como una apuesta de presente y futuro. Tras el fiasco de Ibrahimovic, Pep viró por completo su valoración de la delantera azulgrana. Se olvidó de los arietes puros de gran renombre internacional y pensó en un punta más versátil, de gran nivel físico, trabajador y humilde. En Alexis encontró lo que buscaba.
Con Messi como líder incuestionable de la delantera culé, solo serían bienvenidos jugadores que aceptasen ese liderazgo y que fuesen capaces de entenderse con el crack argentino. La lesión de Alexis en el segundo partido de la pasada campaña perjudicó la adaptación del chileno al equipo. Tras superarla, fue, poco a poco, integrándose en el once hasta hacerse con la titularidad. La baja de Villa en diciembre y la mala forma de Pedro dieron más minutos y responsabilidad al chileno que respondió notablemente en varios partidos. Pero su aportación no fue tan regular como Guardiola hubiese deseado.
La situación al inicio de esta temporada ha cambiado. Villa, ya recuperado, apunta a la titularidad tras brillar desde el banquillo. Pedro parece haber dejado atrás los fantasmas y se ha consolidado como el mejor lugarteniente de Messi. Tello, por su parte, sigue creciendo y Tito ya ha mostrado su confianza en él, dándole muchos minutos al inicio de temporada. Y aun se espera a Cuenca.
Alexis no lo tendrá fácil esta temporada. A su favor juega el hecho de que Vilanova favorece las rotaciones. El chileno tendrá minutos. Pero esta campaña notará una mayor presión. Ya no es un recién llegado. Conoce el sistema de juego y a sus compañeros.
Alexis ofrece trabajo incansable en la presión y una gran actitud. Se ha mostrado como un delantero rápido y con facilidad para el desmarque. Se entiende bien con Messi, aunque en algunas circunstancias parece malinterpretar el juego. Su generosidad en el pase le lleva a buscar al argentino cuando él mismo se encuentra en situaciones francas de gol. Tiene demasiado reparo en buscar el tiro o el desborde. El chileno nunca ha sido un gran goleador y no se lo piden registros de delantero centro. El año pasado anotó 11 goles en 25 partidos.
A sus 23 años, aun le queda mucho fútbol. Su segunda temporada en el Barcelona debe servir para consolidar su rendimiento. Si las lesiones le respetan, tendrá muchos minutos. Debe aprovecharlos.



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